Una creativa manera de llamar la atención sobre el trabajo infantil

¿Cómo se describiría el criadazgo, si estuviese registrado en expedientes de recursos humanos? Varias organizaciones que promueven los derechos de la Infancia y la Adolescencia prepararon y repartieron este 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, un bibliorato negro con fichas simuladas para describir la situación a la que se expone a muchos niños, niñas y adolescentes que se mantienen bajo explotación laboral en el Paraguay, bajo la figura de “criaditas” o “criaditos”. Una original y creativa manera de despertar conciencia.

Este 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, un motociclista repartidor llegó hasta la sede de El Otro País, en Atyrá, para entregarnos un paquete conteniendo un lustroso bibliorato de color negro, con la etiqueta de un presunto “Departamento de Recursos Humanos – Trabajo Infantil”.

En el interior del bibliorato se encontraban archivadas varias fichas de expedientes de niños y niñas, describiendo la situación laboral a la que están sometidas irregularmente.

Al pie de cada ficha, una “nota del sistema” advierte: “Este archivo simula un expediente de recursos humanos, pero lo que describe es explotación infantil. No es un caso aislado, es una práctica extendida bajo la figura del criadazgo”.

Las organizaciones que promueven esta original campaña son: Global Infancia, Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA), Enfoque Niñez y Fundación Buen Pastor, quienes convocan a “visibilizar una práctica históricamente aceptada pero profundamente lesiva para la niñez”.

El Día Mundial contra el Trabajo Infantil es una fecha impulsada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para visibilizar y erradicar todas las formas de trabajo infantil que vulneran los derechos de niñas, niños y adolescentes e impiden que puedan desarrollarse plenamente.

Una de las fichas, por ejemplo, relata el caso de Susana, de 9 años de edad, procedente de Costa Alegre, Guairá, que trabaja como “encargada del cuidado infantil y servicio doméstico general” en una residencia del Barrio Mburicao, de Asunción. Como única remuneración recibe alojamiento, comida y escuela ocasional. La modalidad de trabajo es descrita como “interna, con jornada extendida de 5.30 a 21.30”

En la ficha simulada se describe como funciones asignadas: preparar desayuno y almuerzo para familia de 5 personas; cuidado de tres niños (1, 3 y 5 años); limpieza general del hogar, lavado y planchado de ropa, asistencia a la despensa del barrio para mandados, acompañamiento escolar ocasional del niño d 5 años.

Uno de los expedientes simulados de trabajo infantil, contenidos en el bibliorato de la campaña.

El criadazgo, naturalizado

“En Paraguay, una de las formas más extendidas, naturalizadas y peligrosamente invisibilizadas de trabajo infantil es el criadazgo. Esta práctica consiste en el traslado de niñas, niños o adolescentes —generalmente provenientes de zonas rurales o en situación de pobreza— a casas de terceros, para realizar trabajo doméstico a cambio de alojamiento, comida, o en algunos casos, educación”, destacan los responsables de la campaña.

“Aunque muchas veces se percibe como un ‘acto de ayuda’ o una ‘costumbre cultural’, el criadazgo constituye una forma de trabajo infantil prohibida por ley, incluso en el caso de adolescentes, ya que el trabajo doméstico en casas particulares está legalmente permitido recién a partir de los 18 años, conforme a la Ley N.º 5407/2015 con sus modificaciones”, destacan.

Según la campaña, lejos de representar un beneficio, el criadazgo expone a niñas y niños a situaciones de explotación, abuso físico, emocional y, en muchos casos, sexual, además del abandono escolar y el aislamiento familiar. 

Según la Encuesta Nacional de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (2011), al menos 47.000 niñas, niños y adolescentes estaban en situación de criadazgo en Paraguay. Más de una década después, no existen datos actualizados, lo que dificulta dimensionar el problema y así tomar decisiones efectivas en políticas públicas, refieren.

Violencia estructural

“El criadazgo es un tipo de violencia estructural, disfrazada de costumbre. Nombrarlo, visibilizarlo y cuestionarlo es el primer paso para su erradicación”, manifiesta Marta Benítez, directora de Global Infancia.

Como parte de las acciones simbólicas para visibilizar esta problemática,

Las organizaciones de la sociedad civil “han decidido entregan este 12 de junio un bibliorato intervenido, con expedientes ficticios inspirados en casos reales de criadazgo, a modo de representar cómo muchas infancias quedan archivadas en estadísticas, políticas y discursos”.

“Esta acción busca instalar una conversación necesaria. Nombrar el criadazgo es el primer paso para visibilizarlo y comprometernos, como sociedad, a erradicarlo”, agrega Cynthia Florentín, directora ejecutiva de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA).

Proyecto de ley rechazado

Recientemente, la Cámara de Senadores rechazó un proyecto de ley que “garantiza la protección ante el criadazgo de niños, niñas y adolescentes”. Entre otros puntos, planteaba erradicar y castigar el criadazgo, estableciendo una condena para quienes tengan a su cargo niños, niñas o adolescentes menores de 18 años en situación de criadazgo. El proyecto volvió a la Cámara de Diputados.

En la sesión, el senador liberal Dionisio Amarilla manifestó su rechazo a la propuesta por considerar que “podría desincentivar a familias bien intencionadas de acoger a niños en situación de vulnerabilidad, ante el temor de ser acusadas por criadazgo”.