La histórica Iglesia San Ramón Nonato de Puerto Casado, una edificación que se alza como testigo centenario del apogeo del tanino en el Chaco paraguayo, busca ser declarada Patrimonio Histórico Nacional.
Fue construida entre 1924 y 1925 con la financiación de la empresa Carlos Casado S.A. Esta iglesia no solo representa un hito arquitectónico, sino que encarna la identidad y la unidad de la comunidad casadeña.

Una historia inmortalizada
Su valor trasciende lo meramente estructural. La iglesia conserva en sus tres campanas de bronce, con grabados de soldados que combatieron en la Guerra del Chaco, un conmovedor testimonio de la defensa de la soberanía nacional. De hecho, fue el repicar de estas campanas bautizadas con los nombres de Genara, Casilda y Margarita –hijas de Carlos Casado del Alisal– fueron los que anunciaron el fin de la contienda. Este momento quedó grabado en la memoria colectiva del país.
Un grupo de pobladores proyecta declararla como patrimonio nacional para reconocer su invaluable legado histórico y cultural. Además, pretende asegurar su sostenibilidad a largo plazo.

Preservar este edificio centenario es crucial para mantener viva la memoria de una época dorada de la industria del tanino y honrar el espíritu de aquellos que lucharon por la patria.
Para los habitantes de Puerto Casado, la iglesia es mucho más que un templo. Este espacio es también un punto de encuentro, un símbolo de su arraigo y un recordatorio constante de su rica historia.
El histórico templo, hasta ya cuenta con una música, compuesta por el cantautor Rubén Domínguez Alvarenga. La canción se titula «Centenario de la Iglesia San Ramón Nonato». Domínguez compuso las melodías desde Suiza, donde actualmente se encuentra radicado y quien frecuentemente sigue los acontecimientos del pueblo.

La declaratoria de patrimonio nacional significaría un paso fundamental para garantizar que las futuras generaciones puedan seguir apreciando y valorando este tesoro chaqueño. Esta iglesia además está ubicada en Puerto Casado, el sitio de gran importancia estratégica para la defensa de la soberanía nacional.
Sin embargo, paradójicamente la ciudad sigue permaneciendo en manos extranjeras, considerando que pertenecen a la secta Moon. Desde la industria del tanino, que culminó en la década de los 90, sus pobladores anhelan que las tierras pertenezcan a los habitantes.
Detalles de una obra monumental
Parte de los detalles históricos que hoy permiten dimensionar el valor patrimonial de la iglesia los recopiló el profesor Alcides Pereira, quien durante su periodo como secretario municipal logró reunir documentación y registros que de otro modo se habrían perdido. Su trabajo ha sido clave para rescatar una historia que sigue siendo poco conocida incluso entre la propia población de Puerto Casado.
Los registros históricos revelan los pormenores de esta significativa construcción. La ejecución de la obra recayó en el constructor italiano Mario Campagnolo. El mismo había sido contratado directamente por Don José Casado Sastre, figura clave de la empresa Carlos Casado S.A.
La conclusión de la iglesia, según un testimonio fidedigno de la cuenta corriente del Sr. Campagnolo, se certifica el 15 de junio de 1929. En esa fecha, se acreditó la suma de 293.000 pesos en curso legal por la «mano de obra de la Iglesia, terminada completamente».

Posteriormente, se realizaron pagos adicionales por trabajos de pintura del maderamen por valor de 1.295 pesos. Además del blanqueo y pintura por 4.695 pesos en fecha 1 de julio de 1930. Se incluyen además una variedad de trabajos finales que abarcó la colocación de vidrios, maderaje, altares, santos, campanas, rejas, baldosas y zócalos, por un monto de 17.017,50 pesos el 28 de diciembre de 1931.
Una inversión de fe y valor histórico
El costo total de la iglesia se detalla en un inventario de la época de la empresa Carlos Casado. Al 31 de julio de 1920, el valor inventariado y contabilizado ascendía a 1.001.979,94 pesos. Además, se realizó un pago significativo al Padre Libio Farina religioso de la congregación Salesiana, por los altares, imágenes, campanas y demás útiles necesarios para el funcionamiento del templo.
Este importe fue de 67.212,80 pesos, pagados con un cheque sobre Asunción desde Puerto Casado. También se hizo un giro sobre Buenos Aires, el 20 de marzo de ese mismo año, por 3.344 oro sellado, lo que, con un cambio del 4.261%, arrojó un costo total final de 1.320.700,64 pesos.

La Iglesia San Ramón Nonato se erige hoy como un testamento de la habilidad arquitectónica de la época. Asimismo se sostiene como un recordatorio palpable de la profunda fe de una comunidad y el espíritu inquebrantable de una nación que se preparaba para defender su soberanía. Su historia es un pilar fundamental en la identidad de Puerto Casado y del Chaco paraguayo.
Trabajo en equipo
Desde sus inicios, el edificio viene siendo administrado por la congregación Salesiana y en la jurisdicción del Vicariato Apostólico del Chaco. En la actualidad, para proyectar la puesta en valor de este edificio histórico, que un grupo de feligreses se ha unido para realizar actividades para recaudar fondos y buscar fuentes de financiación para la restauración.
A la par, buscan recopilar datos históricos entorno al templo, ya que se estima que este año sería el centenario de su construcción. Si bien aun no se cuentan con fechas exacta, de igual forma los miembros de la organización parroquial buscan que sea declarada patrimonio local, departamental y nacional por su importancia, tanto de Puerto Casado, como en la cultura y la historia del Chaco paraguayo.



Leé también: El Opy, símbolo de resistencia ante el desalojo en la comunidad indígena de Hugua Po’i