Reconocido docente de Caaguazú presenta su primer libro de poemas en la FIL

“Semillas de ausencias y esperanzas” es el título del primer libro de poemas del profesor Ángel Atilio Aguilera Gamarra, director de un colegio nacional en la ciudad de 3 de Febrero, Caaguazú, que se presenta el sábado 30 de mayo en la Feria Internacional del Libro FIL Asunción, con el sello literario Ñe'ẽ Raity Espacio creativo. Reproducimos el prólogo escrito por el periodista y escritor Andrés Colmán Gutiérrez, director periodístico de El Otro País.

Los sentidos versos de un docente de tierra adentro

Por Andrés Colmán Gutiérrez

El profesor Ángel Atilio Aguilera Gamarra es un destacado docente catedrático y director del Colegio Nacional 3 de Febrero, la principal institución educativa de la ciudad homónima, ubicada en el interior más verde y profundo del departamento de Caaguazú, a 218 kilómetros de la capital.

Desde allí, en un mundo impregnado de la mágica cultura rural —una región habitada por laboriosos agricultores y conocida como la «Capital del Tomate»—, libra cotidianamente una valiosa labor en favor de la educación.

Apóstol de la enseñanza, promotor de la cultura y defensor de los valores humanistas, Ángel Atilio es también un hombre que encuentra en los versos su forma de habitar el mundo.

Nacido en 1981 en la compañía Santa Librada, en el seno de una familia de catorce hermanos, su producción literaria incorpora las vivencias de una niñez marcada por la realidad del agro paraguayo. Semillas de ausencias y esperanzas, poemas y algo más es su primer libro; una obra que nace de la voz sincera de quien encontró en la palabra escrita un refugio y un camino.

El libro recoge dos dimensiones de una misma vida:

• La primera parte reúne versos que brotan de la fe y la sensibilidad. Cada poema es un espejo: la lucha contra la pobreza transformada en promesa de superación; el amor en sus formas románticas, perdidas o eternas; y la gratitud expresada en versos dedicados a Dios, a la madre, a la esposa y a las hijas. Es una invitación a las y los jóvenes a no rendirse y a seguir soñando.

• La segunda parte se compone de capítulos que narran la vida campesina con crudeza y verdad. Allí se retrata la partida inexorable de los jóvenes, la desolación del paisaje y la resistencia del campesino como héroe invisible. Es un relato que denuncia las injusticias, pero que rescata la dignidad de quienes sostienen, en silencio, la vida de la nación.

Esta obra no pretende ser la de un poeta consagrado, sino el testimonio de alguien que escribe porque necesita compartir lo que brota del corazón. Es un viaje por la memoria de un hijo de campesinos que aprendió el valor del trabajo y la dureza de la tierra.

Cada capítulo es una ventana abierta a las ausencias: los montes talados, los naranjales marchitos y las comunidades que se vacían. Pero también es un canto a la dignidad. Porque detrás de cada árbol caído permanece la figura del campesino y la voz del poeta. Ambos sostienen la vida: uno con las manos curtidas en la tierra; el otro, con versos que brotan del alma.

Este libro no busca adornar la realidad, sino desnudarla. Que estas páginas sirvan para recordar que el Paraguay profundo late en sus campesinos y en sus jóvenes soñadores, y que mientras ellos sigan sembrando y escribiendo, habrá futuro.

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[Un poema del nuevo libro:]

Tierra en silencio

Campesino de manos curtidas,

sembraste esperanza en la arcilla,

más el precio nunca alcanza

y la deuda te persigue como sombra.

Tus surcos guardan sudor y fe,

pero el gobierno no escucha tu voz;

la cosecha que tanto soñaste

se vende barata y se pierde a la vez.

La tierra que debía ser herencia

se escapa de tus manos cansadas,

y en su lugar se alzan

sojas que no alimentan

ni tu raíz ni tu sangre.

Tus hijos hoy parten lejos,

cruzan mares buscando un futuro,

y tú te quedas con la ausencia…

con la silla vacía en la mesa.

Ni en la muerte hay regreso;

los entierros se hacen sin abrazos,

y los niños crecen solos,

con abuelos que sostienen la mano.

Antes eran montes y naranjales,

comunidades vivas, voces de fiesta;

hoy son paisajes desolados,

un país que se desangra en silencio.

Ángel Atilio Aguilera Gamarra

El profesor Ángel Atilio Aguilera Gamarra, junto al escritor Andrés Colmán Gutiérrez, durante un encuentro en la ciudad de Caaguazú.