Miguel Prieto, ¿articulador o partidista?

A solo dos días de haber logrado una gran hazaña cívica y política local, con proyección nacional de cara al futuro inmediato, al haber logrado la aplastante victoria de su candidato a intendente de Ciudad del Este, Daniel Mujica, el líder del Partido Yo Creo, Miguel Prieto, ha asumido el gesto proselitista parcial de expresar su apoyo, en forma pública, a través de un video, a una de las dos precandidatas opositoras a la intendencia de Asunción, en este caso Johanna Ortega, dejando al margen a su otra contendiente, Sole Núñez, quien también viajó el domingo al Alto Paraná, a acompañar las elecciones.

«Partidista significa subjetivo, parcial o sesgado porque muestra una adhesión a un partido o idea que impide la imparcialidad». (Significado dado por una Inteligencia Artificial)

Nadie discute el derecho que tiene Miguel Prieto de optar y dar su apoyo al candidato o la candidata de su preferencia, pero no se pueden ignorar los efectos y las consecuencias que puede acarrear un gesto así, justamente cuando tanto se habla de buscar la unidad de la oposición para las próximas elecciones (municipales del 2026 y generales del 2028).

Tras su posicionamiento de principal triunfador en las elecciones esteñas del domingo pasado, Prieto emerge como la más prometedora figura del arco opositor para disputar el más alto cargo electivo, pero es una posición que todavía debe sostener y hacer crecer de aquí al 2028, midiendo muy bien sus próximos gestos y acciones políticas, ya que seguirá estando bajo la lupa y los ataques del cartismo colorado y de los sectores que quieren frenarlo o sacarlo de carrera, y es aquí donde el apoyo abierto a Johanna Ortega y el menosprecio a Sole Núñez parece muy poco prudente.

Johanna y Sole son dos muy buenas candidatas para recuperar Asunción de una casta que la llevó al estado calamitoso en que hoy se encuentra, pero son dos candidatas con marcadas diferencias que deben ser tenidas en cuenta.

Ambas son mujeres. Ambas son jóvenes y aportan un estilo refrescante e innovador, muy necesario, a la política paraguaya, tan llena de dinosaurios depredadores. Ambas tienen una trayectoria de trabajo social, de conducta ética y honesta, hasta ahora difícil de negar con evidencias, más allá de las fake news y las campañas de odio de los «troles» colorados en las redes sociales. Ambas son feministas, con distintos énfasis en su activismo.

Johanna es dirigente del Partido País Solidario, fundado en el 2000 por Carlos Filizzola, con una ideología principalmente socialista democrática y socialdemócrata. Es un partido que, a pesar de su impulso inicial, le ha costado crecer en el arco de las terceras fuerzas. Johanna es la figura emergente más notable que ha surgido allí en los últimos años y se ha ganado a pulso su banca de diputada para este periodo, siendo una de las pocas referentes valientes, combativas y coherentes en el Congreso. Ella estudió Ciencias Políticas, es diplomada en Gobernanza Climática Local, Transparencia y Políticas Ambientales, así que no le falta formación teórica para asumir la gestión del Municipio.

Sole tiene un poco más de trayectoria. Empezó a ser conocida como joven dirigente de la organización Un Techo para mi País, luego Techo, construyendo casas para familias humildes desde una militancia social y juvenil, participativa y solidaria. Fue ministra de la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat, actualmente MUVH) durante el gobierno de Horacio Cartes (2014-2018) y aunque muchos le reprochan su cercanía inicial con el proyecto cartista colorado, también se recuerda su buena gestión, principalmente técnica, quizás una de las más aplaudidas de aquel gabinete. Luego tomó distancia del cartismo, se reinventó como política opositora, fue candidata a la vicepresidencia por la Concertación Nacional en los comicios generales de 2023 junto a Efraín Alegre, fórmula que fue derrotada. Es ingeniera civil, a través de una beca realizó estudios en la Escuela de Negocios de la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos y maestría en políticas públicas en la Universidad de Oxford, Reino Unido. Es decir, formación técnica para ser intendenta tampoco le falta.

Una de las diferencias es que Johanna tiene una militancia más socialista, más cercana a los sectores populares y un enfoque un poco más radical en sus propuestas. Sole proviene de un sector más acomodado, es de formación teresiana, aunque ha crecido trabajando en los bañados y en las villas, su propuesta política es más centrista progresista y se especula que atraerá la simpatía del empresariado más que Johanna.

En este contexto de dos mujeres muy interesantes, que compiten por ser la candidata de la oposición para recuperar de manos del cartismo colorado el destruido Municipio de Asunción (probablemente la candidatura única se definirá con unas encuestas, que Sole propone se hagan en diciembre y Johanna en abril), el apoyo de un influyente líder político como Miguel Prieto hacia una de ellas, desequilibra la balanza, moviliza favoritismos y sobre todo le resta a Miguel la posibilidad de ser un árbitro o articulador de la oposición, por encima de los sectores en competencia interna.

Lo más adecuado (según nuestra opinión muy personal) es que Miguel se hubiera mantenido prescindente, en su objetivo de buscar ser presidente.