“La experiencia de Atyrá como ciudad ecológica: una historia para el periodismo de soluciones”, se denominó la charla realizada en el día dos del Roa Bastos Fest. Este espacio estuvo a cargo de Juan Ramón Martínez, intendente de la ciudad, y la Directora Ejecutiva y una de las fundadoras de El Otro País, Desirée Esquivel Almada, con la moderación de la editora de El Otro País, Graciela Galeano.
Desirée Esquivel Almada explicó que el periodismo de soluciones es contar el problema. Pero resaltó que se trata de contar también qué se está haciendo al respecto. “Qué está haciendo la gente o qué está haciendo la gestión local o qué están haciendo las organizaciones ante ello”, ejemplificó.
«La gente realmente está harta de las noticias malas, un asalto, tener media hora luego de telenovelas, de cámaras brutales. Hay que informar eso, claro que sí, pero mostrame también algo que se está haciendo en Concepción, alguna buena acción que se esté haciendo en Altos”, refirió Desirée.

Recordó que El Otro País nació hace tres años para contar ese tipo de historias, en la ciudad de Atyrá, que justamente tenía un modelo de gestión que la convirtió en la capital ecológica del país. “Ahora hay otras ciudades copiando el ejemplo de Atyrá, aquí mismo en Santa Elena, en Isla Pucú con el pesebre ecológico o Ciudad del Este”, citó Esquivel Almada.
Los pilares del periodismo de soluciones
Según Esquivel Almada, los cuatro pilares del periodismo de soluciones son: respuesta, insight, evidencia y limitaciones.
Comentó que es necesario relatar qué tipo de respuesta se está dando para un problema. No obstante, aclaró que “no todo lo que funciona para una problemática va a funcionar para otra, la respuesta es buscar qué hacer en esos casos”, puntualizó.
“El insight es hacer informes con el fin de obtener lecciones que hacen relevante a la respuesta; la evidencia es entender cómo estas prácticas funcionan, y las limitaciones son comprender que no hay una solución perfecta, pero que esa limitación es un aprendizaje”, describió Desirée.
“Acá, por ejemplo, tenemos la limitación de que Atyrá no es una ciudad de destino, porque las rutas principales no pasan a sus alrededores. Eso es lo que hacemos en El Otro país, buscar alternativas para solucionar esta limitación. Aunque no siempre existen esos cuatro pilares, tal vez uno o dos de ellos ya responden a la necesidad”, refirió Desirée.
Soluciones imperfectas también son soluciones
Además, Graciela Galeano, editora de El otro país, acotó que aunque el enfoque principal sea encontrar una salida al problema, también se deben narrar los hechos reales, pues sigue siendo un periodismo crítico.
Aclaró que en el periodismo de soluciones, muchas veces no existen soluciones perfectas. Existen también soluciones fallidas. En ese aspecto, señaló que es igualmente válido contar esa historia y el porqué no funcionó.

«El periodismo de soluciones no deja de ser periodismo que denuncia. No tiene que dejar de contar datos, estadísticas, fuentes. No tiene que ser un mundo ideal, ni tampoco un culto al error. Es muchas veces una solución imperfecta, pero a través de ello llegamos a comunidades que resisten”, mencionó.
Comentó que la resistencia de una comunidad ante un problema es también una historia digna de ser contada. “Si se hace bien, hace que la gente se pregunte: ¿cómo podemos aplicar eso acá? ¿Qué podemos hacer nosotros con esas limitaciones? Y no solo en comunidades, también puede ayudar a los gestores públicos a entender en donde se está fallando. Entonces, dar una solución a veces hace que, además de denunciar ese problema, la gente se pregunte o exija a la autoridad que se apliquen esas soluciones en su ciudad, en su comunidad o en su institución”, concluyó Graciela.
Atyrá como la capital ecológica del Paraguay, una historia de periodismo de soluciones
Recientemente declarada por ley capital ecológica del país, la historia de Atyrá se remonta a los comienzos de los años 90, cuando Feliciano Martínez asume la intendencia en las primeras elecciones municipales democráticas. A partir de este suceso, se inicia un proceso revolucionario centrado en una filosofía llamada “autogestión comunitaria”.
Los ciudadanos de Atyrá, junto a su intendente, entendieron que, desde otros estamentos. la ayuda tal vez nunca llegaría. Entonces, dejando de lado los colores partidarios, con la ayuda de su comunidad, decidieron trabajar unidos para sacar del olvido a la ciudad.

La sucia Atyrá, sin carreteras accesibles, con poco movimiento económico y con turismo nulo, se había convertido en unos pocos años en la ciudad más limpia del país.
“Existen cuatro pilares en el proceso de Atyrá: la transformación personal, el establecer una visión, la diplomacia de la unidad y la gestión del entusiasmo. Entonces, luego se ofrece un legado: el promotor, el ideólogo, el gestor, el mentor de la idea deja un legado. Muchos de los intendentes posteriores han comprendido ese legado, bien o medianamente, pero hoy podemos decir que las buenas prácticas tienen su fruto. Hay una acción constante y un compromiso constante de la comunidad”, indicó Juan Ramón Martínez.
“Cada uno de nosotros estamos interpelados a transformar nuestra realidad, tenemos esa responsabilidad. Las prácticas empíricas deben ser estudiadas y sistematizadas no en un solo ámbito, sino hasta en el periodismo”, finalizó Martínez.
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