Dos indígenas Ayoreo en Europa ponen en crisis la exportación del cuero paraguayo

La visita de dos líderes Ayoreo a El Vaticano y a instituciones italianas, denunciando que el cuero premium exportado de Paraguay procede de territorios indígenas deforestados ilegalmente, motivó que empresas europeas dejen de adquirir el producto. Desde el Gobierno y la Cámara Paraguaya de Cuero se acusa que las denuncias son falsas, que los líderes indígenas son “engañados por las ONG” y se ocasiona un “grave daño” a la economía del país. El conflicto no es nuevo. En marzo de 2025, en El Otro País publicamos un reportaje investigativo de la Revista Late, con sede en España, que causó la reacción del MADES y la Plataforma de Desarrollo Sostenible del Chaco, atacando a nuestro medio. Les contamos el trasfondo de la crisis.

La escena resultaba llamativa. Porai Picanerai y Darajidi Picanerai, dos líderes indígenas del pueblo Ayoreo Totobiegosode del Chaco paraguayo, ataviados con sus collares rituales de plumas de aves silvestres, saliendo de las oficinas de la Comisión Pontificia para América Latina del Vaticano, o de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento italiano, o de la sede de la Cancillería, lugares en donde fueron debidamente recibidos por las autoridades para escuchar sus reclamos, despertaban la atención.

El día 24 de abril, los dos líderes, acompañados por directivos y activistas de la organización Survival Internacional, munidos de megáfonos y carteles, realizaron una manifestación frente a la sede de la Asociación Italiana de la Industria del Cuero, en Milán, cuyos directivos se negaron a recibirlos. Finalmente, ante el ruido mediático generado, aceptaron recibirles una nota.

Los manifestantes portaban carteles con leyendas en español e italiano, que reclamaban: “Non sulla nostra pelle” (“No a costa de nuestra piel”), “Basta de deforestar y destruir la tierra de los indígenas totobiegosode”, “Vuestro cuero acabará matando mi bosque y a mi pueblo”.

El reclamo concreto a los empresarios y al gobierno italiano fue “que las empresas dejen de importar cuero procedente de Paraguay mientras su territorio esté en manos de compañías agroganaderas, ya que es imposible certificar que no procede de su territorio, donde viven los ayoreos totobiegosode en aislamiento”.

“En nuestro país no nos escuchan (…) no compren ese cuero más hasta que los territorios indígenas estén en manos indígenas”, exhortó Darajidi Picanerai.

Como era de esperarse, la acción de los indígenas tuvo gran repercusión en la prensa internacional. El prestigioso diario El País, de Madrid, publicó: “El viaje de un pueblo indígena a Roma desata la furia de la industria del cuero”.

En Paraguay hubo efectos críticos tras la inusitada presencia indígena en Europa. El ministro de Industria y Comercio, Marco Nicolás Riquelme, dijo que las acusaciones son falsas y que causan un grave daño a la industria y a la economía del país, ya que han llevado a que las exportaciones de cuero a Italia se interrumpan, causando pérdidas de puestos de trabajo.

“Es algo que se les escapó de las manos a estas ONG, porque esta es una industria pujante que anteriormente se convertía en los accesorios de cueros más lujosos de toda Europa y hoy por estas ONG que están distorsionando totalmente la realidad del trabajo a nivel local, esto está yéndose a pérdida”, dijo el ministro, en declaraciones al diario ABC Color.

Desde el área industrial, Emilio Vidal Bedoya, presidente de la Cámara de Cuero y Diego Zavala, exministro de Industria y Comercio, también atacaron las manifestaciones de los líderes indígenas, alegando que el reclamo constituye “un chantaje” que provoca cierres de empresas en el sector.

Bedoya dijo que el mercado italiano anteriormente absorbía entre el 60% y el 70% de la producción premium de cuero del Paraguay, pero ahora las empresas europeas han dejado de comprarlos tras las denuncias de los Ayoreo y las ONG.

“Actualmente dos grandes curtiembres están paradas y afecta a más de 5.000 trabajadores directos. Al retirarse los compradores principales, el valor del producto se desplomó”, alegó.

Ninguno de ellos ha podido explicar por qué no se puede demostrar que, al tratarse supuestamente de falsas acusaciones, se pueda certificar ante los compradores italianos que los cueros no proceden de territorios indígenas deforestados ilegalmente.

 Trabajadores de una cooperativa en el Chaco cargan las pieles de las vacas en un camión que, al llegar a 500, sale en dirección a la procesadora de cueros, Cencoprod, situada en Presidente Hayes, en el Chaco bajo. De ahí, las pieles procesadas se exportan a países como Italia. (Foto: PABLO LINIETSKY – REVISTA LATE).

La investigación de Earthsight

El conflicto no es nuevo, pero se ha agudizado con el reciente viaje de los dos líderes Ayoreo a Italia.

En 2020, un informe de la organización ambientalista Earthsight, con sede en Reino Unido, reveló que existía una directa conexión de “la tala ilegal de un bosque suramericano habitado por una de las últimas tribus no-contactadas del mundo con uno de los principales productores de autos europeos. La deforestación ocurrió en el Gran Chaco, una bio-región muy rica, hogar de jaguares y osos hormigueros gigantes, cuyos bosques están siendo destruidos más rápidamente que cualquier otro en el mundo. La destrucción está siendo impulsada por la expansión de fincas ganaderas para abastecer la demanda internacional de carne y cuero”.

Expertos de Earthsight “identificaron los mataderos que compran ganado de estas fincas en Paraguay y rastrearon la cadena de suministro que entrega las pieles a unas de las principales curtidurías europeas en Italia, el mayor destinatario de pieles paraguayas. Durante visitas encubiertas de nuestros investigadores, las curtidurías paraguayas se ufanaron de suministrar cueros para varios autos famosos, incluyendo modelos BMW y el Range Rover Evoque”, destaca el informe.

Earthsight asegura haber “descubierto que la empresa BMW utiliza pieles que provienen de dos mataderos que procesan pieles que en su lugar vienen de la tala ilegal de bosques que pertenecen a los Ayoreo Totobiegosode. Jaguar Land Rover no negó utilizar pieles que provienen de otra curtiduría que transforma cueros de otro matadero que procesa animales de la misma fuente. Varios otros gigantes del sector automotriz también consiguen cueros de curtidurías italianas que hemos podido vincular al escándalo”.

La deforestación ilegal de bosques en tierras de los Totobiegosode es solo el ejemplo más egregio de los amplios abusos ambientales que ocurren en Paraguay, sostenía el documento.

“La mayoría de las exportaciones de carne de res y cuero provienen de tierras deforestadas recientemente, de las cuales hasta un 5 por ciento han sido taladas ilegalmente. Los estudios indican que dichas exportaciones son responsables de más deforestación por unidad de peso que cualquier otro producto a nivel mundial. Por medio de entrevistas con funcionarios gubernamentales dispuestos a compartir información reservada y trabajo encubierto para establecer relaciones con empresas comercializadoras de tierras, la investigación de Earthsight reveló la corrupción y el tráfico de influencias que facilita esta destrucción”, agregaba.

La investigación de Earthsight “encontró que ni un productor de autos pudo rastrear la cadena de suministro de los productos que compra a la finca de origen, algo que es esencial para evitar su complicidad en abusos de derechos humanos y ambientales”, decía igualmente.

Portada de la Revista Late impresa, que contiene el reportaje investigativo sobre la exportación de cuero paraguayo a Italia, afectando al territorio ancestral de los Ayoreo.

La investigación de la Revista Late

Entre agosto y setiembre del 2024, las periodistas Marta Saiz y Flavia Campeis, de la Revista Late —uno de los medios internacionales especializados en periodismo narrativo y de investigación, con sede en Madrid, España y con amplia acción en Latinoamérica—, viajaron al Paraguay para investigar y producir un reportaje acerca de los efectos de la producción de cuero en tierras deforestadas de comunidades indígenas.

Desde nuestro medio El Otro País establecimos un acuerdo de colaboración y nos comprometimos a publicar el reportaje a nivel local. El material apareció en la edición impresa número 2 de la revista en el 2025 y lo editamos en nuestra página digital el 20 de marzo de 2025, con el título: “Del bosque al volante: cómo el cuero para autos europeos de lujo arrasa tierras indígenas en Paraguay”.

“En la vuelta a Asunción, por aquella misma carretera, un camión repleto de pieles desprende el olor nauseabundo a sangre fresca y vísceras que se siente en el frigorífico de Loma Plata. Los chorros de sangre quedan atrás, pero queda impregnado en el cerebro aquel recuerdo de la vaca que en treinta minutos pasó de ser un ser vivo a una división de cajas y paquetes. En Villa Hayes -a 30 km de Asunción- el camión que salió de Loma Plata da la luz de giro para entrar a Cencoprod, quienes, al preguntarles sobre cómo el desarrollo del Chaco impacta en la deforestación, cortan la comunicación”, narra parte del extenso reportaje.

“Es casi imposible hacer una trazabilidad fiable en un país como Paraguay que todavía no ha ratificado el Acuerdo de Escazú. Por lo tanto, el país no está obligado a dar información accesible y transparente acerca de las decisiones que toma sobre el medio ambiente. Por ejemplo, no se puede saber quiénes violan las licencias ambientales de propiedades en el Chaco o a garantizar mecanismos judiciales ante casos de fumigaciones o deforestación. Así, el Chaco paraguayo queda como el lugar donde nada le hace sombra al calor intenso. Las altas temperaturas ayudan a que las pieles de las vacas no sean atacadas por larvas o insectos. Por eso, quienes exportan las pieles dicen que de aquí sale el mejor cuero del mundo. Y uno de los más baratos”, relatan las periodistas de Late.

Tras la publicación del artículo en nuestra página, el 23 de abril de 2025 el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) colgó en su página web un comunicado de la Plataforma de Desarrollo Sostenible del Chaco, en que manifiestan “su enérgico repudio y absoluto rechazo a la difusión de publicaciones infundadas, tendenciosas y carentes de sustento técnico, que desconocen por completo la realidad actual de la producción agroganadera en el Chaco paraguayo, y en particular el procesamiento del cuero bovino”.

Refiriéndose al nombre de nuestro medio con errores (El País, en lugar de El Otro País), indican: “El artículo publicado el 25 de marzo de 2025 en el diario digital El País reproduce acusaciones superadas y fuera de contexto, involucrando al sector productor de cuero vacuno y a la comunidad indígena Ayoreo Totobiegosode, con la clara intención de desprestigiar al sector productivo nacional”.

“Cabe recordar que esta misma información ya fue difundida en los años 2020 y 2021, apuntando a CENCOPROD (alianza de las cooperativas Chortitzer, Fernheim y Neuland), procesadora y exportadora de cuero al mercado italiano y asiático. En su momento, las autoridades competentes —MADES, MIC, INFONA y SENACSA— respondieron con contundencia, aclarando que la producción de cuero vacuno en Paraguay cumple con las normativas ambientales vigentes, asegurando trazabilidad, respeto a los procesos productivos sostenibles, y el cumplimiento estricto de las leyes nacionales”, señala el comunicado.

Porai Picanerai y Darajidi Picanerai, los dos líderes Ayoreo en Milán, en la manifestación por el atropello a asu territorio, apoyado por activistas europeos. / (Foto: PIETRO FANTI – SURVIVAL INTERNACIONAL).

La solución al conflicto: una cuestión pendiente

A pesar de los desmentidos del gobierno paraguayo y del sector industrial, el conflicto sobre la exportación de cuero a Italia se ha agravado.

La reciente visita de los líderes indígenas Porai Picanerai y Darajidi Picanerai con sus denuncias ha encontrado eco en El Vaticano, en el Gobierno Italiano y sobre todo en la sociedad civil europea y los medios de comunicación, al punto de lograr a que una gran parte de las exportaciones sean rechazadas hasta tanto se pueda garantizar que el cuero paraguayo no procede de territorios indígenas deforestados ilegalmente.

En ese sentido, el Paraguay arrastra una oscura y triste historia de persecución contra los pueblos indígenas y en especial contra el pueblo silvícola ayoreo, con atropellos constantes a su territorio ancestral, tal como lo narra el cómic periodístico “Tamucode: Crónicas de un genocidio”, de Norma Flores Allende (periodista, guionista) y Daryel Rodríguez (dibujante), uno de los que ha resultado seleccionados como ganadores del Premio de Periodismo Cultural convocado por El Otro País, en el marco del Roa Bastos Fest, en 2025. La obra se puede leer en este enlace.

Acerca de la actual crisis que enfrenta a los Ayoreo con el Estado paraguayo, el periodista Santi Carneri, residente en Paraguay, quien ha reportado esta historia para el diario El País de Madrid, lo explica muy bien en el siguiente reportaje:

Hasta ahora, el Paraguay se ha negado a ratificar el Acuerdo de Escazú, un tratado ambiental internacional innovador, que busca garantizar el acceso a la información ambiental, la participación pública en la toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia en asuntos ambientales para las personas de todos los países de la región. Las razones de la negativa obedecen principalmente a los intereses de los sectores agro-ganaderos e industriales, con el temor de que un mayor control sobre las cuestiones ambientales afecte a los negocios, tal como sucede con el caso de la crisis del cuero por las denuncias del pueblo Ayoreo.

En momentos en que el gobierno del Paraguay ha firmado y forma parte del nuevo Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, buscando beneficiarse de las posibilidades de un mayor intercambio comercial, no queda otro que apostar por la transparencia y el juego limpio, con el respeto a las normas ambientales en la producción, consagrando y garantizando principalmente los derechos de la poblaciones indígenas y campesinas.

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