Salud mental en Paraguay: cómo se derribaron muros, qué barreras persisten y qué soluciones están en marcha

Tener servicios públicos de salud mental en todos los departamentos del país, más profesionales en hospitales locales o una línea psicológica para urgencias desde la salud pública, en 2019 era una utopía. Seis años después, con una pandemia de por medio, que cambió la vida de millones de personas y posicionó con más fuerza la salud mental, en este reportaje podemos relatar historias que inspiran y afirmar que esos deseos ya no son una utopía, sin dejar de evidenciar las brechas que persisten.

Corría el año 2019, mientras miles de familias paraguayas sentían el asedio de la subida del río Paraguay, otras se recuperaban de una de las más grandes epidemias de dengue en los últimos 10 años. En cuanto a salud mental, la situación ya era alarmante, el país ocupaba el primer puesto en la región, en tener la mayor cantidad de años perdidos por discapacidad, a causa de la depresión, según un reporte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

¿Por qué nos remontamos a hace seis años atrás? Porque este material recoge entrevistas inéditas que se hicieron en 2019 sobre las experiencias y brechas en esta materia. A su vez, contrasta con información actual y nuevas historias de prácticas que plantean soluciones desde sus limitaciones. 

La salud mental sigue siendo un desafío en Paraguay, sin embargo, con el tiempo se han desarrollado soluciones / Canva – Foto ilustración.

Contrastes

En 2019, de los 17 departamentos del país, sólo 15 contaban con servicios de salud mental y ni qué hablar de estos servicios en las ciudades más alejadas de esos departamentos. La entonces ya directora de Salud Mental del Ministerio de Salud, Mirta Mendoza, señaló en una entrevista que el servicio público contaba con 44 psiquiatras y 300 psicólogos para todo el país. 

A su vez, estaba en marcha el debate para poder aprobar una nueva ley de salud mental, planteando reformas que tardarían años no sólo en aprobarse sino en empezar a implementarse. La mayoría de las personas no se imaginaba que estábamos a pasos de vivir una pandemia que desataría debates y reflexiones impostergables sobre la importancia de la salud mental.

Actualmente, si bien todavía existe la necesidad de tener más profesionales en salud mental en todos los distritos y departamentos, ya los 17 departamentos, además de la capital del país cuentan con al menos un servicio de salud mental, según refiere el directorio actualizado del MSPS. 

En cuanto a la cantidad de profesionales, la situación no ha cambiado mucho. En mayo de 2025, el Ministerio reportó que 269 psicólogos se desempeñaban en los servicios de salud mental del MSPBS, distribuidos en distintos niveles de atención y localidades. Mientras que en el directorio de Salud Mental, actualizado en junio del corriente, se contabilizan 84 psiquiatras. 

La atención extramuros en Misiones y el aumento de profesionales

Misiones en el año 2019, se llevaba a cabo la iniciativa de llevar el servicio de salud mental a las comunidades, conocida como atención extramural. La Mag. Herenia Herebia, coordinadora regional de salud mental en el departamento de Misiones, relataba entonces que llevaban este tipo de servicios a comunidades y colegios. Actualmente, seis años después, lo siguen haciendo y llegan también a personas privadas de su libertad, visitando la penitenciaría de Misiones.

“Realmente queremos ayudar a la gente que está privada de su libertad. Porque hay muchísimas necesidades, gente que está recluida con adicciones, con mucha ansiedad, depresión y por eso estamos haciendo eso”, explica.

Para ella esta propuesta tiene resultados positivos porque logran asistir mensualmente a quienes necesitan con mayor urgencia estas consultas. A la fecha, por lo menos una vez al mes, siguen llegando también a las comunidades más vulnerables, aunque el desafío a veces es tener presupuesto para la movilidad. 

Atención extramural en Misiones / Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.

Asimismo, agrega que otro aspecto interesante a resaltar consiste en que en los últimos años más gente quiere ser atendida. Es decir, que se lograron derribar tabúes sobre consultar con un psicólogo o psiquiatra en el departamento de Misiones.

Más consultas en Misiones, presupuesto cero

En cuanto a pacientes, Herenia Herebia señala que el aumento de consultas en Misiones, tras seis años, también es considerable. En 2019, recibían cerca de 12.000 pacientes anualmente. Sin embargo, en 2025, hasta julio, ya habían recibido más de 10.000 según indicó. 

Resalta que hoy sí hay más profesionales en el área para dicho departamento, que hoy totalizan 22. Sin embargo,  en cuanto a presupuesto, refirió que la situación es la misma. 

“Nosotros en realidad cero presupuesto para salud mental, cero, no tenemos nada. En lo profesional tenemos más profesionales, pero en recursos económicos, nada”, enfatizó.

Agregó que para realizar algún evento la autogestión es su única aliada. “A veces tenemos que mendigar para que yo pueda hacer una actividad grande”, indicó. Sus palabras son las mismas que hace seis años. Sin embargo, ella suena esperanzada, el ánimo vuelve a su voz cuando recuerda la promesa de que pronto visitarán Misiones y tal vez destinen fondos específicos para el área de la salud mental en su departamento.

Una línea telefónica para crisis de salud mental

Si nos remitimos a un plano más general, a nivel nacional, en 2019 no existía ninguna línea telefónica de contención psicológica. En 2020, ante el encierro por la cuarentena del COVID-19, lo que no sólo generó mucho miedo en las personas, sino que las aisló de sus seres queridos y produjo pérdidas, eran más que necesarias las consultas con psicólogos y psiquiatras, pero no se podía hacerlas de manera presencial. 

En ese momento, el hospital de Clínicas fue el primero en habilitar las teleconsultas de salud mental. Puso a disposición de la ciudadanía líneas de apoyo para el momento tan álgido de la pandemia. Sin embargo, salud pública no contaba con una línea de emergencias psicológicas del área de salud pública. 

Es así que el 24 de junio de 2025, el Ministerio de Salud lanzó oficialmente la línea 155 Te escucha. Esta es la primera línea de crisis en salud mental de la cartera estatal. Según la noticia, esta línea está vinculada al 911, el SEME y el MINNA. 

Para poner en marcha esta línea de crisis, las y los operadores recibieron capacitación de parte de diferentes profesionales / Pexels.

En ese contexto, el doctor Diego Melgarejo, de la Dirección del Desarrollo de Redes de Salud Mental y Adicción del Ministerio de Salud, señaló que desde la aprobación de la Ley de Salud Mental 7018/22 esta línea fue una cuenta pendiente. Al respecto, recordó que la ley establece que el Estado debe disponer de medios para acercar los servicios públicos a la población en lo que respecta a la salud mental.

Melgarejo resaltó que esta línea de crisis nace también como una respuesta a los problemas que se vieron exacerbados por la pandemia. 

Cómo funciona la línea de crisis

Este canal da servicio a través de 25 operadores que fueron capacitados por un consultor internacional y también, por psiquiatras nacionales. Estas capacitaciones se dieron a través de cursos teóricos, prácticos y ejercicio de roleplay. Asimismo, hicieron pasantías en fonoayuda y en el 911. 

Estas personas fueron distribuidas en distintos horarios para poder atender la línea las 24 horas, los 7 días a la semana. “Tenemos momentos en el día que tenemos tres o cuatro operadores en simultáneo”, añade.

Desde el arranque, hubo muchos llamados

El especialista explicó que al inicio esperan que de a poco vaya creciendo el número de llamadas. Por ende, pensaron que sería más lento ese aumento porque de a poco la gente iría conociendo la línea.

“Entonces estábamos con esa preocupación de repente de haber exagerado con la cantidad de operadores para el arranque y todo eso. Pero desde el vamos, hubo así muy buena aceptación. La gente se prendió con todo al 155”, subraya. 

Agrega también que en poco más de un mes de lanzarse el servicio, tuvieron 2.252 llamadas que requirieron algún tipo de contención u orientación. Al respecto, subraya, que también ya se registraron casos de éxitos salvando vidas en situaciones límite. 

“Además de brindarle esa contención en crisis psicoemocionales, también nuestras operadoras están capacitadas para hacer una labor de distinguir aquellos usuarios que requieren de un seguimiento mucho más longitudinal, como en la mayoría de las veces lo son las crisis vitales”, puntualiza. 

En ese punto, acota que la línea no sólo es para guiar a personas que están en crisis, sino también ayuda a orientar a las personas del entorno de quien esté necesitando ayuda.

Las personas que necesiten ayuda urgente pueden llamar a la línea 155 / Pexels.

Los principales desafíos de lograr una atención integral 

A pesar de lo positiva que resulta la experiencia de haber lanzado esta línea, el doctor Melgarejo reconoce que uno de los principales desafíos consiste en la completa articulación. En ese contexto, refiere que todavía están buscando lograr una mejor integración de los servicios de emergencia.

Asimismo, resalta que esto también se debe a las limitaciones de personal. Esto guarda relación, tanto con el personal que se encarga de recibir las llamadas, como el de emergencia que actúa directamente en el territorio. 

Además, también comenta que desde el punto de vista operativo, la formación de profesionales en salud mental tiene un elevado costo,  tanto en inversión monetaria como de tiempo. 

 “La línea, no es un servicio que reemplaza la consulta personal, simplemente es un complemento que trata de brindar una asistencia en una situación de crisis. Entonces, la línea si bien cumple esa función, el segundo paso más importante es justamente la derivación oportuna y eficaz. Eso se trata de no solamente decirle al paciente que vaya, sino que el paciente realmente consulte y haga su seguimiento posterior”, detalla. 

Asimismo, refiere que esta línea  también ofrece un servicio de orientación para familiares de personas que están atravesando una situación de crisis. A través de la línea pueden dar datos de qué hacer o adónde llevar a las personas que lo necesitan.

El alcance al interior del país que todavía tiene barreras

La línea 155 del Ministerio de Salud también trabaja con los pasantes rurales, que son aquellos residentes de psiquiatría que terminan la residencia y que tienen un año de servicio comunitario. Entonces, comenta que mediante estos pasantes también tratan de cubrir puntos nodales, donde hay mayor población y el acceso a los servicios es más difícil. 

“Evidentemente, no es suficiente, hay más, pero de a poco vamos llegando a prácticamente todo el país. Justamente, a la espera, de la formación de profesional especializado, se está realizando esta cuestión para que médicos de familia, por ejemplo, tengan la capacidad de  resolver o hacer seguimiento a situaciones de salud mental hasta que la persona le toque el turno pueda acudir a un centro especializado”, concluye.

Plan Nacional de Salud Mental 2024 -2030 / Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.

Seis años atrás, tener servicios de salud mental en todos los departamentos, más profesionales en hospitales locales y una línea de crisis nacional era un anhelo. Hoy, esos avances son una realidad, con esfuerzos de profesionales que en diferentes situaciones hacen lo posible por ayudar a más personas, a pesar de las limitaciones. 

No obstante, todavía hay muros que esperan ser derribados como: la falta de presupuesto, la articulación interinstitucional y el acceso equitativo en todo el territorio. En un país donde hablar de salud mental es cada vez más frecuente y necesario, todavía queda el desafío de que deje de ser un privilegio y pase a ser un derecho garantizado a todas las personas.

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