Santiago Leguizamón: Un reconocimiento al periodista asesinado que el Estado no quiso realizar

La viuda y los hijos del periodista Santiago Leguizamón, asesinado por investigar a la mafia fronteriza en Pedro Juan Caballero en abril de 1991, llegaron 35 años después al lugar donde se produjo el crimen, cuando el Gobierno se negó a hacer un acto de reconocimiento en el sitio. “Exigimos que el Estado cumpla en su totalidad la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, muy especialmente en lo que se refiere a aprobar la ley de protección de periodistas y personas defensoras y la creación de un grupo de trabajo para el esclarecimiento de todos los asesinatos de periodistas”, reclamó Dante Leguizamón, hijo de Santiago. Les contamos como fue la emblemática visita.

Dale play para ver el video con la entrevista a Dante Leguizamón, en el abandonado predio de Radio Mburucuyá.

A pesar de las dificultades para caminar debido a algunos problemas de salud, Ana María Morra viuda de Leguizamón se plantó firme junto a sus hijos Raquel, Dante, Fernando y Sebastián, acompañada de sus sobrinos y nietos, en el exacto lugar donde el 26 de abril de 1991, un lúgubre Día del Periodista Paraguayo, cuatro sicarios de la mafia fronteriza apagaron con 21 certeros disparos la vida de su marido, el recordado periodista Santiago Leguizamón.

El lunes 20 de julio de 2026, el día amaneció radiante en la llamada “terraza del país”, la ciudad de Pedro Juan Caballero. Más de una veintena de integrantes de la numerosa familia Leguizamón habían llegado durante la tarde anterior desde la lejana Asunción, a bordo de un ómnibus especialmente contratado.

Tras instalarse en un hotel, ese mismo domingo 19 visitaron la histórica Laguna Punta Porã, que había sido defendida con mucha pasión por Santiago en varios artículos, poemas y obra de teatro, logrando salvarla ante el peligro de su desaparición.

Era la primera vez en más de 35 años que Ani y sus hijos visitaban juntos la ciudad fronteriza en donde la mafia de la narco-política les había arrebatado al patriarca familiar y esta vez lo hacían para reclamarles a las autoridades que cumplan la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en 2022 condenó al Estado paraguayo por su inacción ante el crimen.

Más temprano, en la mañana del lunes, la comitiva llegó hasta el barrio María Victoria para visitar el lugar donde funcionó la emisora ZP 31 Radio Mburucuyá, que Santiago fundó en 1975 y que dirigió como un valioso espacio de periodismo crítico e independiente durante casi 16 años, formando a toda una generación de locutores y periodistas locales, hasta que los sicarios lo mataron para acallar su voz y su trabajo.

Actualmente la emisora que pertenece al prooficialista Grupo Vázquez ya no transmite programas propios, ni siquiera repite las señales de las radios del Holding Ñandutí en Asunción, como lo había venído haciendo en los últimos años. La vieja y modesta casa de madera en donde estaban los estudios y las oficinas permanece cerrada con gruesos candados y muchos de los equipos han sido destruidos y desmantelados. Las malezas se van adueñando del amplio predio abandonado. La vieja antena de metal todavía se mantiene, bailando con las ráfagas del viento norte, pero el micrófono que perteneció a Santiago se ha quedado definitivamente en silencio.  

“Me duele mucho ver que esta radio, a la que desde nuestra familia ayudamos a crear con Santiago y a sostener a pesar de las amenazas, que fue la voz de los que menos tenían voz, hoy se encuentre casi en ruinas” dijo Ani, quien ingresó a recorrer el lugar, ayudada con un bastón y sostenida por los brazos de sus seres queridos.

Durante el recorrido, Dante Leguizamón, uno de los hijos de Santiago, les contó a su hijo menor y a sus sobrinos que cuando él tenía cerca de 9 años de edad, hizo un programa radial de música rock con su hermano Fernando en la emisora, en horas de trasnoche. “Después de cerrar oficialmente la trasmisión cerca de la medianoche, Papá nos permitió que entremos a hacer nuestra audición fuera de programa, pasando varios éxitos del rock argentino que nos encantaba y que habíamos traído desde Asunción, algo que en esa época los oyentes del Amambay no escuchaban. Fue algo muy innovador”, explicó.

Ana María Morra viuda de Leguizamón (en el centro), con sus hijos Sebastián, Raquel, Dante y Fernando, en el abandonado predio donde funcionó la emisora ZP 31 Radio Mburucuyá, fundada por Santiago Leguizamón, en Pedro Juan Caballero. / Desirée Esquivel Almada.

Un reclamo ante el incumplimiento del Estado

Cerca de las 10 de la mañana, los familiares de Leguizamón acudieron a la Plaza del Periodista, el sitio de memoria erigido en la esquina de las calles Rodríguez de Francia y José de Jesús Martínez, en la misma avenida principal que divide a la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero con la ciudad brasileña de Ponta Porã. Fue aquí, en la llamada “tierra de nadie” (o terra de ninguém, en portugués) donde hace más de 35 años, los pistoleros armados con pistolas y escopeta le cerraron el paso al auto de Santiago, al mediodía, para cumplir su macabro oficio de muerte por encargo.

En este lugar hay un busto de Santiago y un mural hecho por el artista pedrojuanino Anicio Vera, placas de homenaje que se fueron agregando en cada aniversario. Estampada por el muro se lee la célebre frase que el periodista había enunciado aquella mañana trágica, durante una conversación al aire con su colega Humberto Rubín, en una conexión telefónica con Radio Ñandutí: “Prefiero la muerte física a la muerte ética”.

En el escenario improvisado con sillas bajo el sol y un equipo de sonido, directivos del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) y de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) abrieron el debate, explicando que se trataba de “un acto público, en exigencia del reconocimiento de responsabilidad internacional y de cumplimento de la sentencia de la Corte IDH por parte del Estado paraguayo en el caso Santiago Leguizamón”. Aclararon que el acto se realizaba “ante la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades y con el propósito de constituir una acción colectiva para la justicia, los derechos humanos y la libertad de expresión en nuestro país”.

Activistas de organizaciones como Amnistía Internacional, el Centro de Documentación y Estudios (CDE), además de periodistas de la región y algunos que fueron discípulos de Leguizamón se sumaron al acto, al igual que referentes de la comunidad pedrojuanina.

Parte de los asistentes al acto de reclamo por el incumplimiento del Estado a la sentencia de la Corte IDH sobre el Caso Santiago Leguizamón, posan en la plaza junto al lugar donde el periodista fue asesinado en 1991, en Pedro Juan Caballero. / Gentileza

La negativa del Estado

Tras la intervención de varios oradores, el mensaje central estuvo a cargo del abogado Dante Leguizamón, quien además de ser hijo de Santiago, es secretario ejecutivo de Codehupy: “35 años después del asesinato de Santiago Leguizamón una parte importante de la familia de Leguizamón nos hacemos presentes en la ciudad de Pedro Juan Caballero para este acto, para recordar a Santiago, para exigir justicia y el cumplimiento de la sentencia de la Corte IDH lograda en diciembre de 2022. Hoy estamos acá, esposa, hermanas, la hija, los hijos, sus parejas, nietas, nietos y sobrinos, entre otros parientes para recordar y honrar su memoria”.

Dante se refirió al fallo de la Corte IDH, dado a conocer en diciembre de 2022, en el que se declaró que el Estado de Paraguay es responsable internacionalmente por el homicidio del periodista Santiago Leguizamón Zaván, ocurrido el 26 de abril de 1991 en Pedro Juan Caballero. El fallo histórico reconoce la violación a su derecho a la vida, a la libertad de pensamiento y expresión, tanto en su dimensión individual como colectiva.

Desde entonces, el Estado paraguayo ha cumplido muy poco las exigencias de la Corte IDH. Sigue negándose a otorgar medidas de reparación, garantías de no repetición y acciones orientadas a combatir la impunidad y a garantizar el acceso a la verdad, no solo en este caso, sino también en relación con otros hechos de violencia contra periodistas en el país. En particular, la Corte subrayó la necesidad de impulsar una Ley de Protección para Periodistas y Personas Defensoras de Derechos Humanos, así como la conformación de un grupo de trabajo para investigar y esclarecer los casos de periodistas asesinados, propuestas a las que la mayoría oficialista en el Congreso viene poniendo repetidas trabas.

“Cuando empezamos a discutir sobre algunas medidas de reparación, el Estado se negó a realizar un acto en Pedro Juan Caballero, pero nosotros como familia y como Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay impulsamos este acto porque no solo a nosotros nos privaron la posibilidad de seguir compartiendo y aprendiendo con Santiago, sino a toda la comunidad norteña”, explicó Dante Leguizamón.

“Quienes conocimos a Santiago sabemos que además de periodista fue docente de una generación de periodistas, gran impulsor cultural del teatro y del Festival de la Yerba Mate, dirigente deportivo, defensor de la Laguna y defensor de la democracia en el Paraguay. Después de 15 años de funcionamiento de la radio, la mafia trató de acallar la voz de Santiago, pero solo se llevaron ‘físicamente’ a aquel joven que decidió enfrentarlos, desnudarlos sin dar el brazo a torcer, sin hacer la vista a un lado frente a tantas injusticias. Hoy estoy seguro de que Santiago, está presente ética y espiritualmente, en cada uno de nosotros y nosotras y de los y las periodistas que hoy enfrentan esa difícil y peligrosa tarea de trabajar en una zona que sigue siendo manejada por la mafia. Mi gratitud y mis respetos a todos los periodistas de Pedro Juan, Amambay y todo el país que han impedido que se acalle la voz y el espíritu de Santiago”, enfatizó.

Dante Leguizamón, hijo de Santiago y secretario ejecutivo de Codehupy, durante el acto en Pedro Juan Caballero. / Desirée Esquivel Almada.

La defensa de los derechos desde el periodismo

A medida en que transcurría el acto en la ajetreada zona fronteriza entre las dos ciudades y los dos países, más personas se iban acercando a compartir el momento. Uno de los que llegó a mitad del encuentro tras concluir su labor fue el periodista Aníbal Gómez Caballero, quien en su momento fue uno de los jóvenes discípulos de Santiago en Radio Mburucuyá. Al igual que otros colegas, el comunicador tuvo que marcharse durante varios años de la región fronteriza ante las amenazas de muerte que recibía. Actualmente conduce programas con una línea crítica en la emisora Radio América 94.9 FM de la capital del Amambay.

“Después de varios años de lucha logramos la sentencia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ante la desidia hasta intencional del Estado Paraguayo para evitar que avancemos hacia la verdad y la justicia. Con el apoyo de la Codehupy, del Sindicato de Periodistas del Paraguay y de varias personas que hoy nos acompañan, como familia logramos reconfigurar la muerte de Santiago, resignificarla. En ese proceso nos dimos cuenta con mucha claridad que Santiago no quería morir, lo que verdaderamente quería era cambiar las realidades de su comunidad, de las comunidades campesinas, indígenas y del Paraguay. Todo su trabajo, desde la radio, desde los artículos periodísticos, desde su programa de televisión que mostraba las hermosuras naturales de Amambay, estaba enfocado en derechos, la importancia de la democracia y cuidado de la naturaleza”, destacó Dante Leguizamón.

“La sentencia de la Corte IDH busca hacer justicia con esto y lo primero que hace es reconocerlo como una persona defensora de derechos humanos. Que importante es entender esto en momentos en los cuales las autoridades buscar desprestigiar a las personas defensoras de derechos humanos, cierran los espacios de discusión con la sociedad civil y con la ciudadanía, y evitan avanzar en una verdadera agenda por los derechos humanos, que no es otra cosa más que todas las personas del país puedan vivir con dignidad y pleno acceso a sus derechos sin importar su posición económica, su posición geográfica, su identidad, su pertenencia étnica, sus preferencias sexuales y su raza. La temible agenda de derechos humanos quiere exactamente eso, que vivamos con dignidad y derechos. Nada más que eso, pero el Estado Paraguayo se niega a avanzar en ese sentido. El Estado no solo se niega a avanzar en esta agenda, sino que ataca a periodistas, personas defensoras, campesinas e indígenas. Bajo la falacia de las mayorías viola derechos humanos y no avanza en la obligatoria protección de periodistas y personas defensoras”, enfatizó.

El secretario ejecutivo de la Codehupy apuntó que “la sentencia sobre el caso de Santiago trae la obligación de desarrollar políticas públicas de protección y de prevención de la violencia contra periodistas y personas defensoras de derechos humanos. Sin embargo, el Estado cierra los espacios de debate no solo sobre las medidas a implementar en la sentencia de Santiago sino en todos los casos de violaciones de derechos humanos en los cuales el Estado fue condenado. Además, sus voceros principales estigmatizan, atacan y buscan desprestigiar a periodistas y personas defensoras de derechos humanos, utilizando un discurso de los años 70 que busca crear un enemigo interior para seguir persiguiendo y reprimiendo a las personas que pensamos críticamente y queremos un Paraguay diferente”.

Tras el reclamo, se supo que el Estado hará finalmente un acto de reconocimiento y de disculpas públicas a la familia Leguizamón en fecha próxima, en la sede del Palacio de Justicia, en Asunción. “Nos hubiera gustado que lo hagan aquí, en el mismo lugar donde lo mataron, un crimen que permitieron que quede impune”, dicen los hijos del periodista mártir.

Desde el asesinato de Santiago, otros 21 periodistas fueron asesinados entre 1991 y 2023. Todos los casos están detallados en el libro “Rompiendo el silencio – Informe sobre crímenes de silenciamiento contra periodistas en Paraguay”, presentado en noviembre de 2025 en la Sala Bicameral del Congreso Nacional, un documento que desde El Otro País ayudamos a realizar para la Codehupy, al que se puede acceder y descargar gratuitamente en su versión en pdf, en este enlace.

Ani Morra, sentada durante el acto frente al monumento a su marido asesinado. / A.C.G.
Otro momento del acto realizado en la Plaza del Periodista, en Pedro Juan Caballero. / Desirée Esquivel Almada.

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