Itakyry: Un periodista llega a la intendencia tras 25 años de feudalismo colorado

Otra de las hazañas políticas que marcaron las últimas elecciones municipales: el periodista radial Gustavo Acosta, fundador y director de la combativa emisora El Mensú, fue electo intendente de la ciudad de Itakyry, Alto Paraná, al frente de una alianza ciudadana que logró derrocar al cuestionado Clan Soria, un corrupto sistema del partido colorado que se mantuvo en el poder durante 25 años. Gustavo fue un gran aliado nuestro en la investigación sobre el crimen de dos comunicadores populares en la región, Merardo Romero y Arsenio López Martínez, que integran la lista de 22 periodistas asesinados en el país. Esta es la historia de ambos casos.

Fue otra de las reveladoras sorpresas de las elecciones municipales del pasado 4 de octubre.

En la histórica ciudad de Itakyry, aproximadamente a 435 km de Asunción y a 98 kilómetros de Ciudad del Este, contra todos los pronósticos, el candidato Gustavo Acosta Fonseca, reconocido periodista radial, director de la combativa emisora ZP 786 Radio El Mensu 91.5 FM, con la chapa del partido Yo Creo (fundado por el ex intendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto) y al frente de la concertación ciudadana Alianza Unidos para el Cambio, pudo derrotar en las urnas con el 55,89% de los votos al ex intendente y candidato colorado Miguel Soria, que buscaba su reelección para mantener en el poder a un imperio caudillista regional que llevaba 25 años administrando el municipio, con graves acusaciones de corrupción.

Itakyry es una de las ciudades más antiguas del Alto Paraná, con vestigios de presencia humana indígena guaraní de hace 10 mil años, según hallazgos arqueológicos. Desde finales del Siglo 19 fue sede de la empresa yerbatera latifundista La Industrial Paraguaya, que administraba los inmensos yerbales vírgenes con trágicas historias de esclavitud humana de los peones campesinos e indígenas, conocidos como “los Mensú”, tal como lo registró en 1908 el periodista español anarquista Rafael Barrett en una serie de reportajes investigativos.

Desde que el caudillo colorado Miguel Ángel Soria Rivas accedió al cargo de intendente municipal por primera vez en 2001, el clan familiar venía manejando todo el poder regional. Miguel Ángel se mantuvo en la intendencia durante dos periodos, para ceder luego el cargo a su hijo, Carlos Miguel Soria, quien también dirigió la administración por dos periodos consecutivos. El patriarca Miguel Ángel volvió a la intendencia en 2021 y planeaba volver a ser electo en 2026, pero por primera vez sus planes no resultaron como lo esperaba.

Gustavo Acosta fundó la emisora El Mensú, primero como una emisora comunitaria, luego legalizada ante la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que se convirtió en el medio periodístico más escuchado en toda la región, un espacio en donde se difundían las denuncias y las críticas de los pobladores, especialmente contra los abusos del clan Soria. Acosta conducía el programa periodístico principal de la mañana, convirtiéndose en el vocero de las inquietudes ciudadanas, lo cual le dio una gran popularidad.

Afiche de Gustavo, agradeciendo tras su elección como intendente. / Gentileza

Persecuciones y amenazas

La emisora El Mensú, su director Gustavo Acosta y los demás periodistas sufrieron varias amenazas y ataques por parte de los sectores de poder.

El 3 de marzo de 2011, Merardo Romero, uno de los jóvenes locutores que se formaron en la radio, fue asesinado por sicarios en su domicilio, en el barrio Santo Domingo de Itakyry. Sus colegas sospechan que la orden del asesinato provino del clan Soria, pero la Justicia no pudo individualizar a los autores morales y condenó solamente a los autores materiales.

El 12 de febrero de 2014, Arsenio López Martínez, un comunicador popular que también estuvo vinculado a la emisora El Mensú, quien mantenía una radio comunitaria en el asentamiento campesino de Chino Cué, fue asesinado por sicarios cuando se dirigía en su motocicleta a su domicilio. Exponentes del Clan Soria intentaron inculparlo de ser uno de los responsables del asesinato de Merardo Romero, cuando en realidad fueron colegas y amigos. El caso quedó en la más absoluta impunidad.

La violenta guerra política entre el clan Soria y sectores de la oposición también atrapó a la familia acosta y a los periodistas vinculados a la radio.

El 20 de setiembre de 2021, Luis Carlos Acosta, candidato a la intendencia municipal de Itakyry, junto a su padre, Bernardo Joaquín Acosta Duarte, se vieron envueltos en una pelea con los integrantes de la lista del Partido Colorado durante un mitin político, ocasión en que el candidato a concejal por la ANR, Carlos Alberto Paniagua, recibió dos disparos y falleció posteriormente en un centro asistencial. Luis Carlos y su padre Bernardo Joaquín fueron individualizados como autores del ataque y tras permanecer prófugos, se entregaron y fueron condenados.

Luis Carlos renunció a su candidatura y pidió que su hermano, el periodista radial Gustavo Acosta, asuma como candidato.

En 2022, la radio El Mensú sufrió la incautación de sus equipos por parte de la Conatel, en un intento por silenciar sus emisiones, lo cual no se pudo lograr mediante el apoyo de la población.

En junio de 2025, Gustavo Acosta denunció que familiares de otro político colorado, el ex concejal departamental Ramón López, amenazaron con incendiar el local de la emisora con su director adentro.

La entrevista que realizamos con Gustavo Acosta, en el estudio de la radio El Mensú, en Itakyry, en 2024, para el informe ‘Rompiendo el silencio’. / Desirée Esquivel Almada.

Un aporte a la investigación

En 2024, los directivos de El Otro País, Andrés Colmán Gutiérrez y Desirée Esquivel Almada, visitamos la ciudad de Itakyry, como parte del recorrido investigativo acerca de los 22 casos de periodistas asesinados que realizamos por encargo de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), para elaborar el informe Rompiendo el Silencio.

En la oportunidad visitamos el local de la emisora El Mensú y entrevistamos a su director, Gustavo Acosta, quien no solo nos brindó valiosas informaciones acerca del asesinato de Merardo Romero, sino también nos reveló el caso de Arsenio López Martínez, como el de otro periodista asesinado, hecho que hasta entonces desconocíamos. El episodio fue posteriormente confirmado por el conocido dirigente campesino Tomás Zayas, de la Asociación de Agricultores del Alto Paraná (Asagrapa). De este modo, pudimos agregar un nuevo caso a la lista que actualmente asciende a 22 periodistas ajusticiados, la mayoría de los hechos se mantienen en la impunidad.

La reciente elección de Gustavo Acosta como nuevo intendente municipal de Itakyry marca el despertar de la ciudadanía de esta histórica región del Alto Paraná, un reconocimiento a la lucha de un periodista radial que ha luchado contra una claque política. Habrá que ver como se desempeña en su nueva función como dirigente de los destinos de su pueblo.

Local de la combativa emisora El Mensú, en la ciuda de Itakyry, donde se formó Merardo Romero y colaboró Arsenio López Martínez, luego asesinados. / Desirée Esquivel Almada

Los informes sobre los crímenes

Publicamos a continuación las versiones originales sobre los casos de crímenes de Merardo Romero y Arsenio López Martínez, en cuya elaboración el actual intendente electo, Gustavo Acosta, nos brindó una valiosa ayuda:

***

Merardo Romero

Un comunicador radial atrapado en una guerra de caudillos

Itakyry es una histórica localidad del Alto Paraná, situada a 435 kilómetros de Asunción y a 100 kilómetros de Ciudad de Este, que arrastra una oscura leyenda de abusos y enfrentamientos.

Desde fines del Siglo 19, cuando se convirtió en el centro de un vasto territorio de yerbales entregados a la empresa latifundista La Industrial Paraguaya, a la cual el periodista español Rafael Barrett denunció en 1908, en una serie de reportajes, de ser responsable de graves casos de esclavitud humana, a través de la explotación de los “mensú” o peones yerbateros, hasta la actual situación en que el llamado Clan Soria domina el poder desde hace dos décadas, con graves acusaciones de injusticia y corrupción, la región se ha convertido en escenario de una guerra política que ocasiona persecuciones, enfrentamientos y muertes.

En esta guerra fue atrapado el locutor radial Merardo Alejandro Romero Chávez, quien fue asesinado en la noche del 3 de marzo de 2011, en su casa del barrio Santo Domingo, de Itakyry.  Se manejan hasta ahora varias imprecisiones, que esperamos corregir con este informe. Una de ellas es que la presunta foto de la víctima, que se repite en publicaciones de prensa y en sitios de derechos humanos, no corresponde a Merardo, sino al caudillo colorado Miguel Ángel Soria, actual intendente de Itakyry, a quien se involucró inicialmente como presunto posible autor intelectual del atentado.

Otro detalle llamativo es que se llegó a presentar como uno de los presuntos mandantes del homicidio a otro comunicador radial campesino, Arsenio López Martínez, quien fue asesinado el 12 de febrero de 2014, cuando se dirigía a su casa en la Colonia Chino Cue, en Itakyry, en donde dirigía una emisora comunitaria.

Miembros de la policía local y de la fiscalía, muy influenciadas por el Clan Soria, presentaron a la prensa este otro asesinato como un supuesto “ajuste de cuentas” entre los presuntos victimarios de Merardo Romero, cuando en realidad López Martínez era colega y compañero, también comunicador popular radial e integrante de organizaciones campesinas en lucha contra los caudillos políticos. Del caso López Martínez nos ocupamos en la última parte de este informe, ya que consideramos que es otro periodista asesinado, cuyo caso no había sido detectado y registrado. Sería el caso número 22, que proponemos agregar a la lista oficial.

Fotografía de Merardo Romero, el periodista asesinado en Itakyry, víctima de una guerra política. / Gentileza

El legado de Romero en Radio El Mensú

El local de la emisora Radio El Mensu 91.5 FM queda sobre una de las calles principales de Itakyry. Su director, Gustavo Acosta, nos recibe dispuesto a contarnos la historia de Merardo Romero, quien empezó trabajando como locutor en esa emisora, antes de instalar la suya propia, la emisora comunitaria, La voz de Itakyry.

Gustavo es también un caracterizado dirigente político, al igual que otros miembros de su familia. Pertenece al movimiento político Yo Creo, liderado por el intendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, y fue candidato a concejal departamental, fuerte opositor al Clan Soria, que actualmente responde al movimiento Honor Colorado, del expresidente Horacio Cartes.

Acosta, actualmente enfrenta un conflicto familiar, ya que su hermano, Luis Carlos Acosta Fonseca, ex candidato a intendente de Itakyry, y su padre, Bernardo Joaquín Acosta Duarte, se vieron involucrados en un enfrentamiento en el que resultó muerto a balazos el ingeniero Carlos Alberto Aguilera Paniagua, candidato a concejal por el partido Colorado, en un incidente ocurrido el 20 de setiembre del 2021, en el mercado municipal. Por este caso, Luis Carlos fue condenado a 18 años de cárcel y Bernardo Joaquín a 7 años.

Al margen del conflicto, Gustavo sigue manteniendo el funcionamiento de la emisora, una de las más escuchadas en Itakyry y toda la región.

“Merardo Romero llegó a trabajar mucho tiempo aquí, en nuestra emisora El Mensú. El prácticamente empezó la radio con mi padre, Joaquín Acosta, en el 2001. Era una persona muy íntegra, tenía confianza plena en los principios y valores prácticos de la vida, con su trabajo periodístico sacaba a luz la verdad. Ponía en práctica lo que no es habitual en Paraguay, defender los derechos los ciudadanos, el derecho de conocer, el derecho de saber”, narra.

Afirma que el periodista radial, quien tenía 48 años de edad cuando lo mataron, “denunciaba los hechos de corrupción latentes aquí en el distrito, cómo se utilizaban los recursos públicos, cómo funcionaba la municipalidad de Itakyry. Y obviamente eso fue el principio del enojo de quienes manejan una estructura, a quienes no les gusta que existan medios de comunicación donde los periodistas abren los ojos a la ciudadanía, el famoso ‘ohesape’a’, para que puedan entender el verdadero significado de lo que es ser un servidor público”.

Le preguntamos a Gustavo si realmente Merardo era también operador político de un movimiento del partido colorado, que respondía al conocido caudillo y legislador Javier Zacarías Irún, ex intendente de Ciudad del Este, y si esa circunstancia contribuyó a su asesinato.

“Sí, él participaba del movimiento Esperanza Colorada, del actual senador Zacarías Irún. Estábamos en vísperas de elecciones de la seccional colorada de Itakyry, el candidato a presidente del sector de Zacarías era Celso Talavera y por el Clan Soria estaba el actual intendente municipal, Miguel Soria, pero Merardo no era un político fanático, más bien un activista social que quería un cambio en Itakyry, donde los Soria manejan el poder desde hace dos décadas, con muchas irregularidades. Su trabajo era más periodístico, más informativo que político, mostrando las sobrefacturaciones, los casos de corrupción en el municipio. Creo que por eso lo mataron”, relata.

Jazmín Romero, la hija de Merardo Romero, siguió los pasos de su padre, uniéndose al plantel de locutores en la emisora El Mensú, convocada por Gustavo Acosta. / Desirée Esquivel Almada

Como fue el atentado mortal

Merardo Romero vivía en una casa humilde en el barrio Santo Domingo, a unos tres kilómetros del centro urbano de Itakyry, con su esposa, sus dos hijas mujeres y un hijo varón.

Su hija mayor, Jazmín Romero, tenía poco más de siete años de edad cuando ocurrió el crimen. A ella le cuesta mucho dolor recordar lo que sucedió esa noche, pero acepta hablar con nosotros, por momentos entre lágrimas y nudos en la garganta.

“Me acuerdo bien. Yo tenía siete años, mi hermano tenía seis y mi hermanita más chica tenía cuatro. Papá había llegado a la tardecita de su trabajo. Como siempre, prendía la tele, miraba las noticias y las cosas interesantes, grababa, para pasar al día siguiente en su programa. Mi mamá se fue un rato a casa de mis abuelos y fue en ese momento que dos personas extrañas estaban ya en nuestro patio, escondidos detrás de un árbol. Estábamos en la pieza con mis hermanos, cuando escuchamos los disparos. Sentí que una de las balas pasó silbando cerca de mí y se incrustó en la pared. Mi papá estaba en la puerta, vi cuando se cayó al piso, mal herido. Mis hermanos salieron corriendo y yo me quedé adentro, paralizada de susto, hasta que alguien me sacó de allí”, cuenta.

Ella se toma un respiro para absorber los recuerdos. Gustavo Acosta nos cuenta que Jazmín empezó a hacer locución, al igual que su padre, en la misma emisora El Mensú FM. “Me gusta hablar en la radio, pero lo hago más como un homenaje a mi papá”, dice ella.

La familia pasó por muchas dificultades, luego del asesinato. “Mi mamá hacia declaraciones, pidiendo justicia y la amenazaron mucho también. Le llegaron a demandar por ‘difamación y calumnia’, estuvo a punto de ir a la cárcel, porque eran personas con mucho dinero y mucho poder. Gracias a la ayuda de muchas personas solidarias, eso se pudo atajar. Tuvimos que mudarnos un tiempo a vivir en Caaguazú, hasta que pudimos regresar a nuestra casa en Itakyry”.

El ex intendente municipal de Itakyry, Miguel Soria (centro, de camisa blanca) recibiendo el respaldo del político esteño y director de Itaipú, Lucho Zacarías Irún (izquierda). Toda la estructura gubernamental esta vez no le ayudó para ganar la intendencia, luego de 25 años de manejo del poder. / Gentileza

Una justicia a medias

Tanto Gustavo Acosta como Jazmín Romero coinciden que, en el caso del asesinato de Merardo Romero Chávez, se hizo una investigación muy limitada y se llevó a juicio a los sindicados como ejecutores, en una forma muy parcial, para calmar la presión mediática.

“Hubo muchas irregularidades en la investigación. Personas a quienes la gente señalaba de que estaban involucradas en el crimen, fueron detenidas por pocas horas o pocos días, y en seguida fueron dejadas otra vez en libertad. En la Fiscalía no se animaron a procesar a quienes mandaron matar a Merardo y se quedaron solo con los ejecutores, condenados a la cárcel. Los autores morales están libres, que es una forma de que el caso siga en la impunidad”, señala Gustavo.

Uno de los que resultaron acusados en su momento, pero se salvó de ir a prisión, fue José Ramón Valenzuela, alias José Loco, político colorado muy reconocido en la zona, operador del Clan Soria. La fiscala Carolina Rosa Gadea basó su acusación en datos obtenidos por el cruce de llamadas y mensajes investigados por Homicidios de la Policía Nacional. Por medio de registros telefónicos, los investigadores establecieron que Valenzuela había amenazado a Romero y prometió pagar a los presuntos sicarios la suma de 8 millones de guaraníes. El 4 de abril de 2011 se dictó orden de captura en contra de José Loco, pero la policía alegó que no podía ser ubicado.   

En octubre de 2011, ocho meses después del asesinato, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció la “escandalosa inmunidad” de los autores intelectuales del crimen y aseguró que “sería un escándalo si se comprobara que los políticos acusados en este caso gozaron de la protección de la Policía y de la Justicia”.

*****

El cuerpo de Arsenio López Martinez, junto a su moto caída, el día que lo asesinaron junto al camino al asentamiento Chino Cué. / Gentileza

Arsenio López Martínez

El comunicador acusado de asesino que en realidad fue otra víctima

A veces una historia no es como la cuentan.

Si uno pone en el buscador de Google el nombre de Arsenio López Martínez y le agrega palabras claves como Chino Cue e Itakyry, aparecerán algunas noticias periodísticas de febrero de 2014, publicada en los principales periódicos de la capital, Asunción, con títulos como: “Procesado por homicidio fue ejecutado en zona de Itakyry” (diario Última Hora) o “Matan a supuesto autor moral de asesinato de locutor” (diario ABC Color).

Las informaciones aseguran, en líneas generales, que un hombre llamado Arsenio López Martínez, que estaba considerado “prófugo de la Justicia” por el caso del homicidio del locutor radial y comunicador popular Merardo Romero Chávez, asesinado el 3 de marzo de 2011, había sido a la vez acribillado por dos sicarios que lo interceptaron a bordo de una moto, y lo dejaron tendido sobre el polvoriento camino de tierra que conduce al asentamiento Chino Cué, a unos 12 kilómetros del centro urbano de Itakyry.

Las informaciones, redactadas según las versiones dadas entonces por la policía y la fiscalía local, sostienen que el hombre sería el mismo que ordenó la muerte Romero Chávez, y que de ese modo prácticamente se solucionaba o se cerraba el caso criminal.

Una década después, nos enteramos de que la historia no fue así.

El periodista radial y activista político Gustavo Acosta, director de Radio El Mensu 91.5 FM, de la ciudad de Itakyry, nos asegura que la situación fue totalmente diferente.

“Arsenio López Martínez, en realidad era un comunicador popular, un agricultor campesino del barrio Segunda Línea, del asentamiento Chino Cué, que mantenía una pequeña radio comunitaria y que luchaba por conseguir tierra propia, por mejorar la vida de sus compañeros campesinos. Él era amigo y compañero de lucha de Merardo Romero y todos nosotros lo conocíamos muy bien, también colaboraba con nosotros en nuestra emisora El Mensú”, narra Gustavo Acosta.

“Cuando mataron a Merardo, Arsenio que sabía quiénes estaban detrás del crimen, se convirtió en un testigo molesto para los que aquí manejan el poder, también manejan a la policía, a la fiscalía, a la justicia. Así, inventaron que Arsenio fue el que ordenó el asesinato de su amigo, de su compañero, y sacaron una orden de captura contra él”, agrega.

Parte del perverso juego fue evidenciado por la propia Policía, cuando demostró que los miembros del llamado Clan Soria (que se turnan en manejar la Municipalidad de Itakyry desde hace dos décadas), habían denunciado en una escribanía que recibían mensajes de amenazas por teléfono, pero agentes del Departamento de Homicidios descubrieron, tras un peritaje telefónico, que eran los propios denunciantes los que se auto enviaban las amenazas desde un mismo número de celular, para incriminar a otras personas, según un reportaje publicado el 12 de septiembre de 2012 en el diario ABC Color.

Entre los que supuestamente sostenían la comunicación con el intendente municipal de Itakyry, Miguel Soria y miembros grupo, estaba incluido el nombre de Arsenio López Martínez, como el supuesto sicario o mandante de sicarios, lo cual fue desmentido por quienes lo conocían.

Tomás Zayas, dirigente de la Asociación de Agricultores del Alto Paraná (Asagrapa), conoció personalmente a Arsenio López Martínez y asegura que fue un destacado comunicador popular campesino, víctima de una conjura política en Itakyry. / Desirée Esquivel Almada

Merardo y Arsenio trabajaban juntos

Si hay alguien que conoce a fondo la realidad campesina del Alto Paraná y es considerado una voz con mucha autoridad para hablar sobre el tema, ese es el dirigente campesino Tomás Zayas, legendario líder de la Asociación de Agricultores del Alto Paraná (Asagrapa), un incansable luchador por los derechos agrarios desde la época de la dictadura stronista y un ejemplo de coherencia en el activismo social y político.

Mientras desayuna unas empanadas, Zayas nos recibe en un pintoresco bar restaurante, en las cercanías de la Gobernación de Alto Paraná, en Ciudad del Este, asegurándonos que conoció muy de cerca a Arsenio López Martínez, quien fue un sacrificado luchador campesino de Chino Cué, antes que un pretendido sicario.

“Si, lo conocí muy bien a Arsenio López. Fue uno de los muchos dirigentes asesinados en esos duros años de lucha por la tierra y por una mejor vida para los campesinos. A Arsenio lo mataron en la misma época en que también mataron a Eusebio Torres, un dirigente de ASAGRAPA, porque el acompañó a miembros de una comitiva del INDERT (Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra), a mostrarles las tierras que ocupaban los narcos en Chino Cué. Al día siguiente lo mataron. Yo denuncié ese caso a algunos medios periodísticos internacionales, vinculando al hecho de también habían matado en Chino Cué al dirigente Arsenio López Martínez”, rememora Tomás Zayas.

La zona de Itakyry era prácticamente una zona liberada por los narcotraficantes, en complicidad con los caudillos políticos del lugar, autoridades municipales, policías, fiscales, jueces, grandes empresarios rurales, apunta Tomás Zayas.

“Recuerdo bien el caso de Arsenio López. Él era un comunicador popular campesino, quien mantenía una pequeña radio comunitaria en Chino Cue. Al servicio de los pobladores. Era un tipo muy solidario, humanista, que ayudaban a la comunidad a hacer campañas sociales, daba voz a los dirigentes, brindaba informaciones. Arsenio solía trabajar junto con Merardo Romero en la radio de Itakyry. Cuando le mataron a Romero, los mafiosos intentaron involucrarle a Arsenio, dijeron que él había recibido dinero para entregar a su colega a los sicarios. Era mentira, pero la Justicia se prestó al juego. Le investigaron, le acusaron, entonces Arsenio dijo en la radio que él sabía y que iba a revelar públicamente quién mandó matar al periodista Merardo Romero. Para evitar eso, le asesinaron también a Arsenio”, sostiene el directivo de ASAGRAPA.

Zayas recuerda que, al igual que la lista de los periodistas asesinados en las últimas décadas, es también larga la lista de los dirigentes campesinos asesinados en la lucha por la tierra, tal como se consigna en el Informe Chokokue, y que incluso en esa lista hay nombres de campesinos que a la vez

eran periodistas o comunicadores populares, para quienes el periodismo en las radios comunitarias es una valiosa herramienta de organización, de información y de lucha, como ocurre en el caso de Salvador Medina (caso número 4 en este informe), Ángela Acosta Méndez (caso número 7) o Martín Ocampo Páez (caso número 9), a quienes ahora hay que sumar el nombre de Arsenio López Martínez.

“La manera de tratar de desacreditarlos, por parte de una Fiscalía al servicio de los sojeros, los narcotraficantes y los políticos corruptos, es tratar de presentar a estos compañeros como si fueran delincuentes, cuando en realidad son luchadores que han dado la vida por defender la causa campesina, la causa de los que luchan por la democracia y por una vida mejor”, destaca Tomás Zayas, quien sostiene que incluir el nombre de Arsenio López Martínez en la lista de los periodistas que fueron asesinados en esta etapa de transición democrática, sería una justa reivindicación y un acto de justicia.

Gustavo Acosta (centro), tras ser electo, recibe un homenaje en el asentamiento campesino de Chino Cué, donde el asesinado periodista Arsenio López Martínez mantenía una radio comunitaria. Esta población fue una de las principales bases para derrocar al poder feudal del clan Soria. / Gentileza