El asfalto de Asunción suele ser sordo, pero la mañana del martes amaneció con el murmullo de un desierto lejano.
A las ocho, bajo un cielo que amenazaba con la pesadez del norte, la Plaza Uruguaya se transformó en un oasis de camisas verdes, pancartas pintadas a mano y rostros cargados de una indignación que no es nueva, sino cíclica. Se respiraba ese aire de urgencia que solo la amenaza de la pérdida puede provocar: el temor de ver desangrado el último bastión de arena y vida silvestre del país.
Mientras las manos firmaban con prisa el pronunciamiento destinado a las oficinas del poder, los testimonios flotaban en el aire.
No marchaban solo profesionales citadinos o activistas de pancarta fácil; marchaban las voces de los pueblos Ayoreo y Guaraní Ñandeva, aquellos cuyos parientes invisibles aún caminan en aislamiento voluntario por los bosques secos. Marchaban simbólicamente el tirika universalizado, el yaguareté despojado, el tagua que desafía a la extinción, y el guanaco, cuyo último refugio paraguayo depende de que un bolígrafo en el Congreso no altere la Ley 5723/2016.
La nueva ofensiva desde el Gobierno y sus aliados empresariales está instrumentada a través de un proyecto de Ley ingresado a la Cámara de Diputados a finales de abril de 2026 por el legislador colorado cartista José Rodríguez, que propone modificar los artículos 4° y 6° de la Ley que declara como área silvestre protegida bajo dominio público al Parque Nacional Médanos del Chaco.
El presidente paraguayo Santiago Peña defendió públicamente la iniciativa, alegando que no se debe tener miedo al desarrollo, ya que el escenario económico mundial está cambiando y el acceso a los minerales será cada vez más estratégico. “El futuro va a estar determinado por el acceso a los minerales, todo aquello que está debajo de la tierra”, destacó.

Frenar la acción extractivista
La Coalición por los Bosques, una red ciudadana que reúne a cerca de 80 organizaciones de la sociedad civil, entre entidades ambientales, sociales y de salud, enfocadas en la protección, conservación y gestión sostenible de los recursos naturales, es la que promueve la campaña para tratar de frenar la acción extractivista. Además de marchas y movilizaciones, sus miembros recolectan firmas en un documento para pedir al Congreso que se rechace el polémico proyecto.
La cantautora indígena Bianca Orqueda, de la comunidad Uj’e Llavos, del pueblo Nivacchê, es otra de las figuras mediáticas más activas de la campaña. “Esta es una causa que nos toca a todos. Nuestros territorios, nuestras aguas, nuestros bosques y, lo más importante, la vida de nuestros pueblos indígenas, no pueden ser vistos solamente como recursos para explotar. Los médanos son un área protegida y también un espacio fundamental para la vida y las futuras generaciones”, dice la artista, quien se presentó a la marcha con la remera de la selección paraguaya de fútbol.

Un latido a paso firme
El avance por las calles Mariscal Estigarribia y Palma fue un latido a paso firme. No hubo violencia, hubo solemnidad. Las consignas resonaban entre los viejos edificios coloniales del microcentro como ráfagas del viento norte chaqueño. “No estamos en desacuerdo con el desarrollo”, repetían las gargantas citando los discursos de los líderes ecologistas, “pero el progreso no puede alimentarse de la destrucción de lo sagrado”. El peligro que acecha al Acuífero Yrenda y a la cuenca del río Timane parecía materializarse en cada paso, transformando la caminata en un escudo humano por el agua del mañana.
El Parque Nacional Médanos del Chaco fue creado en 2003, pero es oficialmente un área silvestre protegida desde 2016. Se encuentra en la región Occidental, entre los departamentos de Boquerón y Alto Paraguay, en la frontera con Bolivia. Se caracteriza por contener médanos o dunas de arena formadas por la erosión desde hace 5 mil años. Es parte de la Reserva de la Biósfera del Chaco, declarada patrimonio por la Unesco en 2005. Es el único lugar conocido en el país donde existen guanacos, animales más característicos de las zonas andinas, que en territorio paraguayo se encuentran en riesgo de extinción.
Las empresas que cuentan con concesiones e intereses para explorar hidrocarburos en el Parque Nacional Médanos del Chaco en Paraguay son Primo Cano Martínez S.A., Zeus Öl S.A., Riviera S.A. y la empresa estatal Petropar. Estas firmas sustentan sus reclamos o intenciones en base a permisos y adjudicaciones otorgadas por el Estado paraguayo previas a la declaración del área como reserva protegida.
Al llegar frente al Congreso Nacional, la marea verde se plantó ante la estructura vidriada del palacio legislativo. Un edificio frío, resguardado por policías, frente a una multitud templada por la memoria del 2023, cuando ya habían frenado este mismo intento extractivista.
Las banderas paraguayas flamearon bajo el sol del mediodía mientras se entregaba el documento de rechazo. La ciudadanía dejó su mensaje claro en las veredas de la capital: el Chaco no es un mapa baldío para perforar en nombre de ganancias privadas, sino un patrimonio vivo e intangible que la patria juró proteger. La marcha terminó, pero los ojos de un país permanecen fijos en los despachos de los diputados, esperando que el archivo sea, esta vez, definitivo.





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